22 nov. 2010

Ajustando el nivel

El sábado, al terminar el partido más de un padre nos preguntaba de manera cómplice:
"Hoy estarás contento, ¿no?"
Y la respuesta era que no.

Es complicado de explicar que, tras una victoria tan contundente (por 36 puntos) las sensaciones fuesen agridulces. Casi amargas. Voy a intentar transmitir esas sensaciones, aunque dudo que pueda hacerlo fielmente. Algo de ello he ido apuntando al escribir sobre los últimos partidos (Maristas y Coria).


Villaverde BC 41 - CNS 77

El rival se presentaba propicio para recuperar buenas sensaciones. Con un equipo en construcción desde sus cimientos, pudimos medirnos a ellos en pretemporada. Ese partido y las referencias de los resultados cosechados hasta la fecha nos daban el papel de favoritos claros.

Pero los partidos se juegan en la pista y una vez más, a pesar de las advertencias, entramos al partido sin tensión competitiva.

El nuestro es un equipo que se alimenta de la defensa para meterle ritmo al partido. Cuando no estamos en tensión, todas nuestras virtudes palidecen frente a nuestras dificultades para leer las defensas rivales.

Correr o languidecer es nuestro sino. Por muy superior que sea un equipo a otro, jugando a ritmo de una canasta cada dos minutos, es difícil sacar partido a esa diferencia. Aunque no peligró la victoria en ningún momento, hubo que esperar hasta el último cuarto para que los chicos se enchufasen de verdad a la defensa. 5 minutos a nuestro nivel nos sirvieron para maquillar el marcador. Los 35 restantes para sembrar de dudas nuestro camino.

Igual que hace dos semanas, concluyo con.
¿Lo más positivo? Que ganamos (con solvencia).

Lo más preocupante? Que la victoria nos haga olvidar el camino que nos queda para alcanzar nuestra mejor versión.


P.D. (para almas sensibles): Sé que las últimas entradas sobre el equipo son bastante negativas. Por eso aclaro lo siguiente.

En los tres años que llevo en el club, ésta es sin duda la mejor plantilla con la que he podido trabajar. Sigue siendo un placer y un orgullo el verlos progresar y crecer. Convertirse en equipo. Con algunos de ellos disfrutaré seguro echando cervecillas dentro de unos años...

Precisamente porque creo en ellos y en sus posibilidades es por lo que he subido mi nivel de exigencia hacia ellos. La falta de talento es una limitación. Pueden fallarse 18.573 tiros de 5 metros por partido y no pasa nada (si se ha jugado a lo que uno puede y sabe) pero ... ¿Y la falta de concentración?

Puede que me esté costando aceptar ésto último porque siempre creí que mi punto fuerte es ser un buen motivador,  ¿Qué me queda si no consigo transmitir ese entusiasmo a los jugadores?

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