4 ago. 2009

Adaptarse

Aunque lo pueda parecer, no soy exactamente un teleadicto. Como todo hijo de los 80 tuve mis adicciones televisivas normales (V, El Coche fantástico o La Bola de Cristal). Por factores diversos, mis horas de televisión se fueron reduciendo con la edad y mis fuentes de ocio más adictivas se centraron en leer, hacer deporte y el ordenador.

Cuando llegué a la edad de votar, mis referencias audiovisuales se movían por los terrenos del Jazz, Woody Allen, la filosofía clásica y la ciencia ficción. Con estos parámetros de entrada, algún lector se extrañará de que, durante esa misma época, uno de mis shows televisivos favoritos fuese Matrimonio con Hijos (a la que dedicaré una entrada).

El caso es que un verano de esos que me pegaba por la noche a la tele disfrutando de algún festival de Jazz (Vitoria o San Sebastián), al terminar la emisión del concierto me encontré con algo fuera de lo normal en las antípodas de mi venerado Al Bundy: a alguien se le ocurrió poner a un clon suavizado de Woody Allen lejos de Nueva York, sazonarlo con surrealismo y hacer una serie de ello.
Doctor en Alaska es una de mis series favoritas de todos los tiempos. Aúna muchos elementos que me encantan (diálogos ingeniosos, situaciones surrealistas, humor) rezumando una saludable irreverencia hacia muchos de los prejuicios de nuestra sociedad

Su abanico de personajes es enormemente diverso e interesante, yendo desde el joven e inseguro aprendiz de Chamán que quiere ser director de cine al veterano alto mando militar más rancio que se ha podido inventar alguien. Con gran pericia, los guionistas conseguían hilar el tapiz de modo que el espectador llegaba a sentirse cercano a cada personaje. Lograr que Maurice Minnifield evoque ternura es algo muy complicado...

Os dejo una de mis escenas favoritas como muestra:

Muchos fuimos fans de aquella serie y fue la primera vez que cuestioné con seriedad la aptitud de los programadores de parrillas televisivas. Siendo aquél un ejemplo claro de producto de calidad y entretenido con potencial de atraer a la audiencia ¿Por qué se emitía a las tantas de la noche? ¿No es eso desaprovechar la serie?

Menos mal que teníamos video, porque más de una vez se ponían a emitir DOS capítulos (otra moda que no comprendo) y no había quien se levantase al día siguiente a una hora decente...

P.D.- En Antena 3 dieron un giro local al concepto de Doctor en Alaska con dos series que no llegaron al nivel de la primera pero que me parecen bastante aceptables y entretenidas: El síndrome de Ulises y Doctor Mateo.

13 comentarios:

Bakshish dijo...

Lo mucho que me gusta la seria y la cantidad de tiempo que ha pasado sin que me acordase de ella...

¡Qué barbaridad!

zalema dijo...

doctor en alaska ha sido una serie fundamental también para mí. En la última gran reposición que recuerdo, la pusieron todos los días de la semana de madrugada durante un verano y ahí estaba yo: en mi caso no podía contar con vídeo: acabábamos de pasarnos al color; el video llegaría una década después.
la relación Fleishmann y O'Connors fue imitada hasta la saciedad en otras series, caso del doctor Mateo.


Gran serie

Bakshish dijo...

Tsk, Tsk, Tsk...

Para ser fan de la serie no te sabes el nombre de la muchacha (O'Connell, Maggie O'Connell) :P

Jejeje...

La relación entre los dos era cojonuda. Ese capítulo donde se empezaban a enrollar y ella se quedaba sopa...

¿Por qué cojones la ponían a la 01:00? ¿Qué tenía de malo a las 22:00?

zalema dijo...

he dudado, pero tú sabes q la memoria no es mi fuerte. La ponían a la 1 para que la viera solamente los que deseaban fervorosamente verla.

no sé si la calificaría precisamente de cojonuda. si yo fuera fleishmann se me habría agotado la paciencia, aunque claro en Sicely o como se escriba, no había mucho donde elegir

Bakshish dijo...

De acuerdo, en vez de calificar la relación de cojonuda debería haberlo hecho como kafkiana. Pero cojonuda desde el punto de vista argumental.

Porque a Felischmann también había que darle un buen par de mandobles.

Lo de programarla a esas horas para que solo la viesen los marginales... me lo estoy imaginando (al parrillero:

"Dios mío esta serie es buenísima. Pero si la pongo a una hora decente la verá todo el mundo. Y si todo el mundo la ve ya no podré hacerme el interesante y sentirme superior a los lerdos que la verán a esas horas.

¡Que les den! La pondré a una hora en que la veamos sólo los marginales como yo".


No sé... puede ser. Conczco tipos así...

PepeLu dijo...

Te has dejado "Infelices para siempre" en el tintero. El señor floppy conversando con el inspector de policía de Dexter, el cual tenía una hija jamonísima que se puso unas peracas del 15 con lo que le dieron en Terminator II, no tenía precio.

Doctor en Alaska es una serie que cuando la emitían en la TV no pude ver (era demasiado tarde para mí), y no tenía ni idea de lo que iba (salvo que transcurría en Alaska). Pero gracias a las maravillas de la tecnología y en concreto al emule, pude disfrutar de la primera temporada de forma consecutiva e ininterrumpida durante toda una jornada.

Sublime, sin duda.

Bakshish dijo...

Infelices para siempre era muy buena también. Es verdad que me le ha dejado.

Me parece una copia con lavado de cara de Matrimonio con hijos. La parte de copia hace que pierda valor, a mis ojos. El lavado de cara en cambio trajo dos aportaciones muy buenas: La esquizofrenia de Mr. Flopy y a Nikki Cox.

Por otro lado me tocaba un poco la fibra un cambio políticamente correcto que le metieron sobre Matrimonio.

En la original, donde ningún personaje era un modelo a imitar (salvo Jack, por supuesto) teníamos que la hija estaba buena y era boba, jugando con el mito. Y el hijo era un poco más listo pero era un pringao.

En Infelices quisieron contentar a las feminazis y el tonto ahora es el hermano y la hija es muy lista (además de estar como el queso).

Lo del inpector Dexter y las peracas de su hija en Terminator no lo tengo claro. ¿A quién te refieres?

Bakshish dijo...

Perdón, un lapsus he tenido:

En la original, el único personaje que debe ser considerado un modelo a imitar es, sin duda, Al Bundy.

Aunque Jack Malloy es cojonudo también.

Con estos dos actores me pasa una cosa terrible. Es que soy incapaz de creermelos en cualquier otro papel.

Es que he visto a Geoffrey Pierson (el actor que le daba vida a Jack) haciendo de Presidente de Estados Unidos en 24.

No me entraba, me pasaba todo el rato esperando que apareciese Flopy detrás de algún sofá para decirle:

"Jack. ¡Eres un perdedor!"

PepeLu dijo...

Geoff Pierson es el que hace de jefe del departamento de policía donde trabaja Dexter y su hermana.

Y Nikki Cox hace un grandioso papel de niñaca prepúber a la que T2000 se encuentra por la calle y le pregunta si conoce a John Connor. Lo destacable de esa escena de varios milisegundos, es que la Cox, apenas 3 años antes de aparecer en Infelices para siempre, estaba esquelética y... ¡más plana por delante que por la espalda!

Bakshish dijo...

Eso va a ser (que no he visto Dexter).Pero repito lo anterior. No puedo ver a este hombre (Pierson) en otro papel.

Me pasaré la serie esperando que aparezca Floppy detrás de una mesa de la comisaría para llamarlo ¡Perdedor!.

Lo de la Cox en T2000 lo investigaré. Es probable que sea lo que dices (trabajito quirúrgico) pero en 3 años una muchacha jovencica puede cambiar mucho. Mira si no nuestros músculosos cuerpos de hoy y cómo eramos con 17 años ;)

zalema dijo...

Creo que no debemos olvidar estas otras tres series:

enano rojo

allo allo


Chelmsford 123
http://www.youtube.com/watch?v=v21GEOaFqBg&feature=related


y si nos remontamos... los singulares roppers

PepeLu dijo...

Pues Geoff Pierson está tan viejuno en Dexter, que casi no te das cuenta de que es él.

Coño, ¡¡el enano rojo!! Menudas pechadas de reir me he pegado con esa serie.

Otra que me encantabe era "Búscate la vida". Los episodios de Vomitón y Marisco Pasado permanecerán grabados en mi retina a fuego por los siglos de los siglos.

De los Roper apenas me acuerdo, me pilló demasiado chico.

Bakshish dijo...

Evidentemente hay muuuchas series dignas de elogio. Las que ponéis son toda magníficas (Enano Rojo solo la conozco de oidas) y algunas están en mi olimpo particular (Chris Peterson es el más grande).

En este fascículo de vigores, aunque haya dado una introducción a series televisivas que me gustaban, pretendía enfocarlo por el tipo de serie que es Doctor en Alaska: el contraste de un personaje en un sitio que le resulta completamente ajeno.

Supongo que lo de la adaptabilidad del extranjero me ha salido por mis experiencias en la India. Y porque adapatabilidad es un concepto que impregna el penúlitmo libro que me he leido (El Cryptonomicon).