17 may. 2011

Esperanza

Hace muchos años que, llegado el periodo electoral, me invade la desesperanza. Nunca hasta el punto de llegar a abstenerme. Al contrario que una mayoría de los descontentos de mi edad, la política me interesa. Lo ha hecho desde que tengo uso de razón.


Siempre me pareción fundamental el que nuestra política nos preocupe porque... si la descuidamos... el escenario y el poder acaba en manos de los más sectarios e incompetentes de nuestros conciudadanos. Desgraciadamante, tengo la impresión que la pendiente cuesta abajo del nivel de nuestros políticos es brutal.

Por supuesto que hay figuras capaces en la política de hoy, pero el panorama general está dominado por gente que tiene a la política como su carrera profesional y hay algo profundamente erróneo en éste enfoque. A riesgo de caer en demagogias, creo firmemente que el ejercicio de responsabilidades políticas debe ser un servicio a los demás y no, como ocurre demasiado a menudo, una forma de vida.

Con la "futbolización" de nuestra vida política, donde 9 millones votan A (porque son los suyos) y otros 9 votan B (poque los malos son los otros) y toda idea aportada a debate es juzgada en función de su procedencia, es difícil no desesperarse. Especialmente cuando A y B no dejan de ser dos caras de una misma moneda: estabilidad presupuestaria, moderación salarial y fidelidad al dictado de los grandes mercados financieros. Ni A ni B tienen poder de verdad.

En éste tiempo he optado por votar:
  • Partidos intrascendentes y absurdos.
  • En blanco (tan buena filosóficamente, como poco efectiva).
  • Partidos idealistas sin posibilidades de obtener representación.
  • Partidos de la Oposición. Como castigo a gobiernos indecentes.
  • Partidos de nueva creación con pinta de "tercera vía"... Ese Foro Andaluz (¡sigh!)
Incluso estuve a punto de afiliarme a uno pero... en cuanto me acerqué, algo olía raro por allí. Sería el dinero público y la financiación de los partidos.

Mi desesperanza aumentó viendo lo que mis amigos Egipcios lograron hacer en Febrero. Pero si a uno se le ocurre defender la opción de no votar a ningún partido grande, lo ven como a un loco antisistema. Cuando en realidad uno es muy pro-sistema. Lo que es, es anti estos partidos políticos. Nada me haría más ilusión que despertarme una mañana tras unas elecciones y que ningún candidato "mayoritario" hubiese logrado obtener el poder.

Tal vez así, los grandes proyectos políticos de España se replanteasen en serio que no somos tontos. Que deben ser serios, sensatos, servidores y humildes. Pero, claro... como toda sociedad moderna, estamos muy aborregados.

Y ahora, con el paro juvenil por las nubes y tras 4 años de crisis económica, entran en eclosión algunos brotes de algo que puede cambiar esto (o no).

#nolesvotes: http://www.nolesvotes.com/

#democraciarealya: http://democraciarealya.es

Sólo es una esperanza por ahora, pero tengo ganas de ver hasta dónde llegamos.

No hay comentarios: