11 ago. 2008

1984 (y II)

Además del Macintosh y la Oceanía de Orwell, el año 1984 tiene para mi otra referencia: los juegos olímpicos de Los Ángeles. Fue la primera vez que comprendí el concepto original de los Juegos y me enamoré de la filosofía original (citius, altius, fortius... respeto, amistad...).

En aquellos juegos - como en casi todos - ocurrieron muchas cosas impactantes (aquella maratoniana suiza destrozada por el esfuerzo),  pero para mí siempre serán los de la plata en baloncesto.



Aunque mi primer recuerdo del baloncesto es el partido España-EEUU del mundial de Cali (1982) - por cierto, ganamos ese - lo de los juegos del 84 fue un flechazo absoluto, en especial la semifinal contra Yugoslavia (qué ganas le teníamos a Petrovic...).

Lo recuerdo como si fuese ayer. Mi padre levantándome de la cama a las tantas de la madrugada para ver el partido con mi tía Rosa Mari, el Abuelo y mi padre. La emoción de los partidos, la velocidad del juego, la inteligencia de un equipo muy limitado en lo físico...


Entonces nació mi amor por el deporte de la canasta y aunque la generación actual del baloncesto español es bastante mejor que la de entonces  y sus éxitos serán más importantes. siempre guardaré un rincón en mi memoria para los Epi, Corbalán, Margall, Iturriaga, Romay, Martín, Llorente, Solozábal, De la Cruz, Jiménez Arcega y Beirán.

¡G R A C I A S    M O N S T R U O S!

5 comentarios:

PepeLu dijo...

Los primeros Juegos Olímpicos de los que tengo constancia son los de Seul, de 1988. La mítica descalificación de Ben Johnson y el poderío de Carl Lewis quedarán en mi retina mental de por vida.

Además de los dibujitos del tigre ese campechano que nos sonreía desde las botellitas de Coca Cola de 2 litros... ¡ay, qué nostalgia! :_(

Iván dijo...

Los de Seul tambien fueron buenos.
me acuerdo aun de aquel fotomontaje de Ben Johnson entrando en meta con el dedo hacia arriba y una jeringa pinchando la llema del dedo...

Los de Seul (que me pillaron en Egipto) fueron, para mi una decepcion. Con lo inflamado que estaba yo de espiritu olimpico, lo de Johnson y las sospechosas patas de Devers y Griffith-Joyner me dejaron bastante confuso.


En cuanto a baloncesto, aunque nuestro equipo no dio la talla y nos eliminaron en cuartos el torneo de la URSS (Maleschenko, Marciulonis, Kurtinaitis, Belostenni, Volkov, Sabonis, Tijonenko...) y Yugoslavia (Petrovic otra vez) dejo en evidencia a los USA de David Robinson.

Woking down the street dijo...

Yo también me pasé al basket en el año 84. Estudiaba 6º de EGB y jugaba en el equipo de fútbol del colegio cuando vi las imagenes de aquel partido de playoff en el Boston Garden que me marcaron. Aquel tipo con cara de pájaro y barriga cervecera que tiraba por encima de la cabeza, hizo que me enganchara a Indiana, al baloncesto, a los corny dogs y a la Dr Pepper. Al año siguiente deje el fútbol y empecé a jugar y 5 años más tarde me encontraba estudiando COU y jugando al basket en un pueblecito de Indiana a unas millas del pueblo del gran LARRY.
Después, unos cuantos años en la escuela de ingenieros consiguieron borrar cualquier atisbo de deportista que pudiera quedar en mi, considerando que el mus no es deporte. Nostalgia de Larry, nostalgia de Indiana Basket.

Bakshish dijo...

Ese Woking...

Indiana y Bird, jejeje. Unos fenómenos muy originales dentro del baloncesto. Doy fe además de que compartes con Larry la barriguilla y la velocidad de pies ;)

Un abrazo y nos vemos el Sábado que viene, supongo.

Woking down the street dijo...

Jejeje, slow walking... fast and smart thinking! Larry ha sido único e inimitable. Lo mismo que Indiana basket y Bobby Knight.

Cierto es que no soy capaz de eliminar la cerveza a la velocidad que entra... y por eso se acumula.

Aunque no estoy sólo en ese club ¿verdad?

C U on Saturday