Aquello era un paraíso: vacaciones, playa y miles de ladrillos con los que construir rudimentarios muros y casitas infantiles. ¿Cuántos ladrillos romperíamos con nuestros juegos?
Allí también me enganché a mi primera serie de ciencia ficción. Todos los niños de entonces alucinábamos con "Mazinger Z", "Comando G" o "Sport Billy" que son de ciencia ficción (más o menos). Pero esta era distinta. No era de dibujitos ni creo que estuviese pensada para el público infantil.
Era La Fuga de Logan.
La serie plantea una ciudad en el futuro donde las personas viven convertidos en una especie de Eloi. Todo el trabajo es realizado por máquinas y los habitantes del futuro entregaban su tiempo al hedonismo, sin preocuparse por nada. A muchos les parecerá un paraíso, pero hay dos pegas:
- No se puede salir de la ciudad. Debido a los restos de una guerra anterior, el mundo exterior a las cúpulas que protegen la ciudad es inhabitable para las personas.
- Al llegar a los 30 años eliges: o te mueres o te sometes al ritual del "carrusel".
La historia seguía las aventuras de un poli (Logan 5) que se fugaba de la ciudad con una chica (Jessica 6) y un androide (REM) en busca del santuario mientras los persigue su antiguo compañero (Francis 7). En su fuga descubren que el mundo exterior es perfectamente habitable y se encuentran con el vehículo más molón que había visto en mi vida: el hovercraft.
Nunca he leido el libro original ni he visto la película anterior. Por lo que recuerdo la historia era un compendio de clichés del género. Pero me abrió la imaginación: ¿Cómo sería el Futuro?
Y todo esto en una tele de blanco y negro, a pesar de los esfuerzos de mi hermano y mi primo (unos 3 años) por pintar la pantalla para que fuese
"de color"...
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