En mi última aproximación al problema del nihilismo, concluía que no veo otra forma de enfrentarme a él que llevarlo con humor. como dije entonces:
Pero parece que no hay recetas que se enfrenten a ello sin recurrir a la metafísica (que no sé apreciar) . ¿Qué me queda? ¿Nada? Supongo que tengo que recurrir al mecanismo mental humano más eficiente para sobrellevar las cosas inevitables que no deseamos: el humor.