No lo conocía. La primera vez que supe de él fue por una revista de cotilleos.
¿Que qué hacía yo con una revista de famoseo? La excusa típica es “en la peluquería/dentista no había nada con qué matar el rato y ...”. No era el caso. Por aquél entonces resultaba difícil toparse con cosas que leer en español así que, sin ser uno especialmente cotilla, cuando aparecía algo que leer en mi lengua natal, lo devoraba aunque se tratase de prospectos medicinales.