18 jul. 2007

Dibujitos (II)

Comenté en mi post anterior mi opinión sobre las diferencias entre las series infantiles 'guerreras' de mi infancia con las de ahora (ossea, poca cosa aparte de más detalle visual). Pero había algo mucho más dañino entonces... los 'culebrones'.

¡Por todos los demonios! ¡Es que era un sinvivir! A los niños de esa época nos colocaban unos dramones del quince. ¡Venga a sufrir! ¡Venga a pasarlo mal! ¡Más 'valle de lágrimas'! ¿Qué no? Algunos ejemplos:
  • 'Marco': Pequeño y entrañable huérfano de padre que vaga sólo por el mundo (con su mono Amelio) buscando a su Mamá que lo dejó tirado en los montes Apeninos para irse a currar a Argentina. ¿Se puede ser más cruel?
  • 'Heidi': Ésta es el colmo de la diversión. Huerfanita, su mejor amiga es una "mermada", tiene que pasar las de Caín con la Srta. Rotenmeyer y vive con su abuelo. ¿La diversión de su vida? Pues que tiene un perro descomunal - vale, eso mola - y un pajarillo que juega con ella. ¡Ah! y Pedro, el pastor lelo del pueblo. Creo que el video de la siesta de Beckham es más divertido.
  • 'Candy, Candy': Buf... Más melodrama, Más clichés... Huérfana, Hermosa, Niña mayor en un Orfanato que ayuda a los más pequeños a 'sobrellevar' la situación. toda la serie era un enorme culebrón de amoríos imposibles con un señorito de alta sociedad. Y siempre que todo se iba a resolver, algo nefasto ocurría para destrozar las ilusiones de la protagonista - y de sus seguidores.
Gracias a 'Candy, Candy' me hice mayor. Recuerdo el día como si fuera hoy mismo. Estaba yo en mi casa, viendo la serie como de costumbre. Sufriendo. Con el corazón en un puño y un nudo en la garganta. Una vez más, a Candy se le torcían las cosas y todas las esperanzas se derrumbaban. Yo que desvío la mirada hacia la ventana para aliviar un poco la tensión de las lágrimas a punto de estallar (¡No es justo!, ¡Pobre Candy!, ¿Por qué no puede ser feliz?). Fue entonces.

Me di cuenta de que fuera hacía un día espléndido, lucía el sol , los jardines estaban repletos de niños jugando y me dije que no merecía la pena sufrir de ese modo pudiendo pasarlo bien jugando al escondite, a correr, al balón etc... Ese día tomé mi primera decisión seria respecto a la vida.

No os imagináis cúanto me alegro de que haya finalizado la era de los 'culebrones para niños'. Especialmente ahora que soy padre.

Decididamente, 'La Nostalgia ya no es lo que era'.

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